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Somos una ramita del árbol que creó Seregni
El lunes 13 de diciembre de 2004 con motivo del cumpleaños de Seregni la gente del Centro de Estudios Estratégicos Ayuí se reunió a las ocho de la noche. La excusa era que recibían, como obsequio de Lily, la esposa del General, el cuadro de Artigas que el General tenía en su oficina del Centro 1815, un gesto simbólico que en cierta medida marca una continuidad de la tarea iniciada por Seregni.
Fernando Butazzoni inicia la parte oratoria agradeciendo la participación de las nietas de Seregni, Lucrecia y Luana, y de los futuros subsecretarios del próximo gabinete: Belela Herrera, Mario Bergara y Jaime Igorra. “Metimos Tres” acota el Ruso, generando la hilaridad general.
La reunión continúa luego con uno de los famosos monólogos de Rosencof que reproducimos a continuación.
Me alegra infinitamente la presencia de las nietas del General.
La primera sensación que me produce, el primer recuerdo que me trae, es que yo me carteaba con mi hija, la autorizaban a escribirme, tenía siete u ocho años. Y me siento muy cómodo al lado de ellas, por lo mismo que me sentía cómodo cuando me escribía mi hija y me ponía algún poema, y abajo me firmaba: Alejandra Rosencof, contemporánea.
Recuerdo cuando llevamos a Seregni al Salón de los Pasos Perdidos, estaba Lily sentada en primera fila, yo me agaché, me preguntó quién era, nos saludamos y nos dimos un beso y me hizo el siguiente comentario: “¿Sabés una cosa Ruso? Yo tengo la sensación de que Seregni no está acá.” A mí hoy me ocurre exactamente lo contrario; yo tengo la sensación que de alguna manera, con la gente que lo acompañó en todo momento, con la gente que se fue aproximando, con las nietas acá, tan presente está acá, que tengo el temor que en cualquier momento pase lo que nos pasaba, cuando con Fernando Butazzoni, grabábamos el “Mano a Mano” en 18 y Tacuarembó, y Seregni agarraba el micrófono y no se lo hacía largar nadie. Y yo quería meter un aviso y me decía: vos callate Ruso, vos callate.
Pienso que está acá además, porque hay algo que uno lo presume en forma emocional, que todos lo sentimos emocionalmente, que Seregni había rebasado los límites territoriales de una organización política, que se había convertido en un referente, un gran referente. Pero nunca nos detuvimos a analizar cómo se daba ese fenómeno, sobre todo hoy, que a uno le viene a la memoria ese relato que hizo cuando fue a México a estudiar astronomía enviado por el Ejército, era capitán entonces. Y decía que el objetivo era fijar un punto en la Tierra mirando las estrellas. Creo que eso de alguna manera es algo más que una información, que tiene algo de poesía, algo de metáfora, que tiene algo también de lo que estamos viviendo en este momento. Este fenómeno para el que su participación, su presencia, su pensamiento ha sido fundamental.
Seregni es el que introduce las políticas de Estado dentro de la izquierda uruguaya. Y hoy estamos lidiando con las políticas de Estado, con las políticas de Gobierno. Y de alguna manera él está sobrevolando y subyacente, está por todas partes. Pero hay una cosa muy interesante.
Yo me detenía a pensar, una vez que se expresa un sentimiento de aquello que en algún otro momento dije, que como el Cid, había ganado la batalla después de muerto.
Y es que, de alguna manera todos, en nuestra conducta tenemos dentro un testigo, o muchos testigos. Desde los niños, cuando van a cruzar la calle donde no deben, tienen el testigo de la madre que les dice: no, por ahí no. O eso que anuncia la Biblia, la potestad que tiene el individuo de elegir entre el bien y el mal; el libre albedrío. Yo eso lo tuve muy presente la noche anterior a nuestra liberación, la liberación de la última tanda, hablando con los compañeros sobre cómo habían resistido. Y me daba cuenta que cada cual tenía dentro suyo una especie de testigo. Muchos decían: yo pensé en el “Che”. Un compañero negro me dijo: yo pensaba en mi hermano Lumumba. Y algún cura me habló de Dios.
Yo pienso que son los referentes que quedan internamente en un individuo, a lo largo de su desarrollo desde la infancia, y que hacen que el individuo, según sus opciones, sea mejor, se estacione o se retarde. Entonces, pienso que, con todos los que estamos acá, y muchos que no están, el Seregni testigo está presente en cada uno de los actos. Que lo importante es acentuar y mantener presente el Seregni testigo de los actos que se van a celebrar a partir de marzo. Que se está barajando ahora y se están repartiendo las cartas, pero a partir del 1° de marzo comienza el partido.
Y es importantísimo, y tanto lo sentía el propio Seregni, que a quienes pasamos por 18 y Tacuarembó, hasta el último día nos iba dejando algo así como las Instrucciones del año 13. Y viene al pelo, porque nos deja el cuadro que tenía en su oficina en la 1815, donde el Ayuí se funda, somos una ramita de ese árbol que creó Seregni.
Y esa cosa formidable que nos dijo: “Vos tenés que hacer esto, esto y esto”. Por ahí pasó Tabaré, pasó Arana, pasó Astori. Pasamos nosotros. Nos decía exactamente lo que había que hacer. De alguna manera nos estaba legando la responsabilidad que teníamos todos que asumir, la concepción o la idea, que el gobierno no pertenece a una estructura que tiene eventualmente la responsabilidad de conducción, si no que es absolutamente de todos. Inclusive recuerdo hasta un gesto, con una mirada de costado, medio malevo, con la que decía:”El gobierno es uno, el gobierno es uno.” Y eso estaba referido a que hay más de una fuerza que se lo disputa. La autoridad es una. Ahí salió el General de mando.
Por eso, el que nosotros estemos desarrollando, en los mismos términos, con que Seregni creó con los amigos más próximos el Centro de Estudios Estratégicos 1815, nos deja un legado de responsabilidad que desde Ayuí seguiremos manteniendo. Cada cual sabe con que pierna patea en este partido. Nosotros que ahora recibimos junto con la herencia de su pensamiento, el cuadro que estaba en su oficina y que nutría los pensamientos del propio Seregni, -y allí está María Elena, que es quien más los contempló a los dos-.
Nosotros hemos optado por mantener el mismo espíritu del 1815, en el sentido de seguir manteniendo ese espíritu de independencia, de no quedar identificados o asociados estrictamente, y mantener y seguir desarrollando ese espíritu de elaboración de políticas de Estado, que estamos manejando con Ricardo Ehrlich, -sí no nos lo meten de Intendente-, junto a la Facultad de Ciencias, el estudio del tema de la pesca. Y hay muchas propuestas y mucha gente que quiere hacer aportes. Y creo que la forma de tenerlo a él como testigo en nuestra conducta es seguir desarrollando ese espíritu que nos legó y que se refleja en esa mirada que también recuerda la de Seregni (mirando a las nietas del General)..... hacia ustedes, hacia Lily y a las madres todo nuestro cariño y ahora serán ustedes las encargadas de entregarnos el cuadro.
el tata está acá (Dra. Luana Cuadro Seregni)
Yo quiero decir algo,¿puedo?
Voy a hablar en mis términos, en términos del Tata -porque para mi era el Tata- y tal vez hay cosas que ustedes no las vivieron porque no eran de la familia;pero yo quiero que todos los que están acá sepan que él los apreciaba mucho.
Y si bien hay mucha gente que en diferentes circunstancias lo acompañó y habla de él, pocas personas lo acompañaron en lo íntimo y en lo que él deseaba profundamente. Y son todos ustedes.
Tal vez algunos que no están acá; pero el Centro de Estudios para él fue muy importante; fue el lugar donde él pudo desarrollar cosas que tal vez cuando era presidente del Frente no pudo hacer. Todo lo que tiene que ver con estrategias de estado, lo hizo en el Centro de Estudios y espero que ustedes - seguro-, sigan con eso, como lo acabás de decir ahora.
Y quiero que sepan eso; que el Tata en la familia hablaba mucho de ustedes y los quería mucho. Y también estoy de acuerdo contigo en que está acá, yo sé que está acá.
No se fue y está acá.
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