CLIMA: VARIABILIDAD Y CAMBIO. Perspectivas Nacionales. Imprimir E-Mail
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jueves, 17 de agosto de 2006
El miércoles 23 de agosto de 2006 el C.E.E. Ayuí junto a la Sociedad Civil “Amigos del Viento, meteorología, ambiente, desarrollo”, organizó el Coloquio sobre el tema citado en el título. El evento se realizó en la sede de calle Libertad 2529 piso 2.

 Fueron expositores:


"El Dr. Gustavo Nagy y el Ing. Quím. Luis Santos durante la presentación del primero"
(foto de Antonio Sadurskas) 

 

MSc. (Met.) Mario BIDEGAIN DORELO
- Docente e Investigador de la Unidad de Meteorología de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la Republica. 1987-2006
- Director de la Escuela de Meteorología del Uruguay (Dirección Nacional de Meteorología) 2004-2006
- Asesor Científico de la Comisión Nacional para el Cambio Global.1996-2000.
-Ha integrado diversos Grupos de Expertos Nacionales y de Trabajo Técnico, revisiones científicas, proyectos de investigación y cursos de capacitación específica.


Magister Mario Bidegain, Lic. Rubén M. Caffera y Luis Benvenuto, siguiendo una exposición en la mesa del Coloquio
(foto de Antonio Sadurskas)


(foto de Antonio Sadurskas)


(foto de Antonio Sadurskas)


Lic. Rubén Mario CAFFERA

  • Licenciado en Ciencias Meteorológicas. Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, Argentina, 1979.
  • Maestría de 3eer ciclo universitario, en “Ciencias del Medio Ambiente, Opción Agrometeorología”. Fondation Universitaire Luxembourgeoise (Arlon, Belgique, 1984).
  • Doctorando en Ciencias de la Atmósfera, Universidad de Buenos Aires, Argentina.

Posee una vasta trayectoria profesional incluyendo 31 años en la Dirección Nacional de Meteorología, múltiples consultorías y trabajos de investigación a nivel nacional e internacional.
Asimismo ha ejercido la docencia en la Escuela de Meteorología del Uruguay-EMU, Escuela Militar de Aeronáutica (EMA), y Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica (DINACIA), así como en las Facultades de Humanidades, Ciencias y Agronomía de la UdelaR, y como profesor invitado en la Universidad Nacional de Asunción, Paraguay.

Dr. Gustavo Juan NAGY BREITENSTEIN
-Doctor en Oceanología de la Universidad de Bordeaux, Francia
-Profesor Adjunto de Ciencias Ambientales en la Facultad de Ciencias, UdelaR
- Participa en el cuarto reporte (AR-4) del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) y en el “Stern Assessment of the Impacts of Climate Change” (United Kingdom - Department for International Development)
-Ha dirigido proyectos y consultorías en Cambio Global
-Ha publicado sobre evaluación de la vulnerabilidad e impactos ambientales y socioeconómicos de la variabilidad y cambio climático en el Río de la Plata


Ing. Quím. Luis Santos, Coordinador de la Unidad de Cambio Climático de la DINAMA (MVOTMA)
(foto de Antonio Sadurskas)

Ing. Quím. Luis Alberto SANTOS MICHETTI
- Ingeniero Químico (Universidad de la República, Uruguay)
- Postgrado en Gerenciamiento Ambiental (Universidad Politécnica de Cataluña, Barcelona, España)
- Funcionario del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente desde su creación, desempeñándose en el área de Asuntos Ambientales Globales (Cambio Climático y Protección de la Capa de Ozono)
- Desde 1993 coordina los programas nacionales de la DINAMA con el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo sobre el Protocolo de Montreal y la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático
- De 1998 al 2000 ocupó el cargo de Director Nacional de Medio Ambiente. Luego, y hasta la fecha continúa desempeñando sus tareas como coordinador de los programas de la Convención de Cambio Climático y los Protocolos de Kyoto y de Montreal sobre la capa de Ozono, siendo además negociador representando al Uruguay en dichos ámbitos de Naciones Unidas. 

 


 

Se pueden acceder a las presentaciones en Power Point de cada uno de los expositores desde los siguientes enlaces:

Caffera, Lic. Ruben - Presentación P.Point coloquio Clima-Definiciones y ejemplos-23-08-2006.ppt
Santos, Ing. Quím. Luis - Presentación P.Point coloquio Clima - 23-08-2006.ppt
Bidegain, MCs. Mario . Presentación P.Point coloquio Clima-Escenarios-23-08-2006.ppt
Nagy, Dr. Gustavo - Presentación P.Point coloquio Clima - 23-08-206.ppt

 

Se transcriben a continuación el texto de las exposiciones

((Versión desgrabada por Carlos Domínguez.  Edición de Inés Casamayou)

LUIS BENVENUTO (moderador del CEE/Ayuí)

Buenas noches a todos. Muchas gracias por la presencia, y aparte de darles la bienvenida en nombre del Centro de Estudios Estratégicos Ayuí, les queremos decir que hoy vamos a empezar a tratar este tema que tiene que ver con el clima, la variabilidad y los cambios, desde una perspectiva nacional.

Para ello, en esta ocasión hemos estado trabajando con los Amigos del Viento, que es un conjunto de personas especializadas en el tema climático, muchas de las cuales han trabajado en la Dirección Nacional de Meteorología… ¿Eso ayuda? Porque hoy es 23 de agosto… Esta noche vamos a contar con la presencia y la exposición de −por orden de edad− el licenciado Rubén Mario Caffera, el doctor Gustavo Juan Nagy Breitenstein, el ingeniero químico Luis Alberto Santos Michetti y el master en ciencias, meteorólogo Mario Bidegain Dorelo.

Todos ellos trabajan en lo que tiene que ver con el clima; concretamente, Bidegain en la Facultad de Ciencias, el ingeniero Santos en el Ministerio de Vivienda y Medio Ambiente, y el doctor Nagy representa al país en el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), además de trabajar en la Facultad de Ciencias.

Graciela…

 

GRACIELA SALABERRI (meteoróloga; presidenta de la sociedad Amigos del Viento)

Bueno, darles las buenas noches, la bienvenida, el agradecimiento de que hayan venido a esta casa que nos está recibiendo a todos, también a los Amigos del Viento.  Hablábamos recién con la ingeniera agrónoma aquí presente de que tenemos un nombre romántico, que proviene de un poema de Atahualpa Yupanqui, que si lo tienen por ahí lo leen, si no yo se los recito… Y una aclaración, Amigos del Viento no es sólo un grupo de meteorólogos, somos un grupo de ciudadanos, entre los cuales nos encontramos meteorólogos. Hay profesores, hay maestros y hay gente como todos nosotros que tiene ganas de hacer cosas.

Nada más.

 

LUIS BENVENUTO

Muchas gracias. Bueno, ¿podemos empezar?

Caffera nos va a introducir en el tema, y para eso vamos a dejarle un lugar en el centro de la mesa.

 

RUBEN MARIO CAFFERA (licenciado; integrante de la sociedad Amigos del Viento)

Bueno, el tema es muy vasto y para empezar tenemos que dar algunas pequeñas definiciones. Posteriormente los otros panelistas van a profundizar en algunos aspectos y al final, en el debate, recién ahí voy a poder profundizar yo también.

Bueno, en primer lugar, vamos a definir qué es el sistema climático terrestre. El sistema climático terrestre es un conjunto que hace a nuestro planeta, pero que no lo pusimos acá. Este conjunto de lo que llamamos esferas, que serían una especie de esferas huecas −entre las cuales tenemos la atmósfera, pero no sólo la atmósfera sino también lo que llamamos la hidrosfera, que es el conjunto de las aguas líquidas, principalmente los océanos, el suelo, las masas de hielo, y la biosfera−, en el que se produce un intercambio de materiales y un flujo de energía, energía que proviene del Sol y luego es emitida al espacio.

En ese sentido la atmósfera juega un rol preponderante dado que la energía pasa por ella al entrar y también pasa al salir. El asunto es que dentro de su composición tiene algunos gases que retardan la emisión hacia el espacio; funcionan prácticamente como un abrigo, es como si nos pusiéramos un pulóver. 

Entre los contribuyentes a ese pulóver, que no se ven, está el vapor de agua, que es el principal gas invernadero de nuestro sistema climático y de la atmósfera, sobre el cual no se da un debate político. El segundo en importancia es el bióxido de carbono, del cual sí se tiene un debate político; y el resto constituye un diez por ciento.

Estas concentraciones primigenias tuvieron un incremento de un 30 por ciento en casi todo el siglo pasado; se duplicó la concentración de metano y hay un 15 por ciento de óxido nitroso más que en las concentraciones primitivas.

Entonces lo que le está pasando a nivel del sistema equivale a lo que sucede si nosotros nos ponemos continuamente más pulóveres: llega un momento de sofocación.

Ese incremento se ha dado, se viene midiendo desde 1958 en el Observatorio Manaloa de Hawai, que está en una zona aislada,  y constatamos la tremenda evolución positiva de la concentración. También se ve el incremento de la concentración en los hielos de Groenlandia y la Antártida y en los glaciares continentales. O sea, nos seguimos poniendo cada vez más pulóveres.

Yendo más atrás, se ve que hay un paralelismo entre la temperatura inferida por los paleontólogos y la concentración de ozono, y hay un gran paralelismo miles de años hacia atrás.

Pero para poder hablar de cambio climático tenemos primero que definir el tiempo y el clima, que son conceptos diferentes. El tiempo es instantáneo y discurre continuamente, mientras que el clima es la síntesis de las condiciones meteorológicas de un área geográfica dada y esa síntesis precisa ser computada durante un período suficientemente largo.

Y el clima es una característica geográfica. Por supuesto que en las gráficas anteriores se ve que el clima de hecho cambió, en escala geológica, pero hoy por hoy se habla de cambio climático… Se utiliza la palabra cambio climático para referirse a aquellos cambios provocados por la actividad humana.

La variación climática consiste en las fluctuaciones de esas propiedades estadísticas sobre un determinado período, que puede ser una semana, meses, años, decenios. Es decir, se determinan límites entre los cuales es normal una fluctuación y cuando eso pasa consideramos que hay anomalías, ahí no hablamos de que hay cambios.

Cuando las propiedades estadísticas difieren considerablemente de ciertos períodos de referencia se habla de cambio de escala. Bueno, aquí tenemos alguna evidencia… constan en el gráfico de la variabilidad climática los promedios de  precipitación en una estación de nuestro país, mes a mes desde 1950 al año 2004. Se ve que es algo muy variable, y si en vez de ser mes a mes es anual, tenemos fluctuaciones alrededor de la media. Pero la gráfica que sigue va a mostrar algunas cosas, como que el promedio estaría en 1.297 para el período 1961-2002, pero también se ve claramente el crecimiento de la línea de las precipitaciones en los últimos decenios.

Aquí hay que aclarar que el crecimiento viene desde un poco antes y también que incluso en la media anual hay fluctuaciones. Es casi una constante que un año de precipitaciones altas es seguido por un año de precipitaciones bajas, lo que en la gráfica se percibe como un serruchito.

Y hay algunas explicaciones que no vienen al caso hoy.

Siguiendo con los cambios, se puede apreciar que a nivel de América Latina y del mundo esta es la región de mayor aumento de las precipitaciones y eso tiene una importancia estratégica para nuestro país, puesto que la mayor generación hidroeléctrica proviene de Salto Grande y es en la cuenca del río Uruguay, fundamentalmente, donde más están incrementándose a largo plazo las precipitaciones. En este momento tenemos un par de años de déficit, pero el otro fenómeno data de varios decenios y esa tendencia continúa.

Eso tiene como consecuencia un aumento del caudal medio del río Uruguay. Como ejemplo, los caudales de referencia cuando la construcción de la represa eran de un poco más de 4.000 metros cúbicos por segundo en tanto ahora el promedio está por arriba de 6.000. Y eso son buenas noticias, como también hubo buenas noticias de cambio climático en Argentina, en que toda la región pampeana tuvo un incremento de precipitaciones y la Pampa seca, donde sólo era posible la ganadería súper extensiva, ahora es el único lugar donde se tiene asegurada la cosecha, porque en la Pampa húmeda hay años en que por quedar los terrenos inundados cuesta sacar las cosechas.

De manera que el cambio climático tiene aspectos negativos pero también tiene algunos otros aspectos positivos, y en ambos casos lo que se necesita, desde el punto de vista social, desde el punto de vista de las organizaciones nacionales, es internalizarlo estratégicamente.

Otra consecuencia es el predominio cada vez más grande de la crecida de los ríos. Aquí tenemos indicadas en una regla que está en Las Brujas las cotas diarias del río Santa Lucía. Tomamos el 5 por ciento más alto que corresponde a un metro y vemos que desde 1979 hasta 2003 hay un aumento del número de días con el agua crecida, y si nos vamos a un metro cincuenta, o sea ya con inundación, también sigue esa tendencia de crecimiento. O sea que el río está engordando y ahí tenemos consecuencias de muy difícil tratamiento, fíjense que la cuenca del Río Santa Lucía rodea el área metropolitana. Y  en otras cuencas, por ejemplo en la del río Rosario, que no contamos con estudios, estaría pasando lo mismo.

En el caso de la cuenca del río Santa Lucía no se llevó el puente nuevo, se llevó los accesos, y nosotros tenemos no sé exactamente cuántos puentes, más de ochenta puentes en esa cuenca, y carreteras grandes, sin contar los otros puentes de los caminos departamentales, y si el río se está ensanchando eso es algo que tiene que estar internalizado en la ingeniería, pues es un problema tecnológico importante.

Las tendencias de precipitación son múltiples, a nivel anual aquí tenemos que en Artigas, en el norte, en Baltasar Brum, de 1.200 que teníamos de promedio a comienzos de la década del 50 pasó en la década del 90 a estar por arriba de 1.600. Pero esto se da también a nivel mensual, fíjense que en Paysandú, en Young, y en Mercedes, tenemos una tendencia creciente. De manera que la tendencia creciente de las precipitaciones es algo que debemos internalizar en el plano de la tecnología que se aplica en las actividades socioeconómicas del país.

Y aquí habría que tomar en cuenta la variable paradigmática del cambio climático. Tenemos que la temperatura media anual en el período 1873-2003 es de casi 16,5 grados y que se da una tendencia creciente de alrededor de una décima cada diez años, la que continuaría, como bien luego van a exponer los otros panelistas.

Para tener en cuenta todo esto se requiere mantener los sistemas de medición. Nosotros actualmente seguimos teniendo en Uruguay la red más densa de América Latina, que no es producto de un gran esfuerzo sino por las facilidades que el territorio nos brinda en materia de comunicaciones y accesos, pero nos están quedando 250 de una red inicial de 719. O sea que en vez de estar mejorando la seguridad de la información en esta materia sobre nuestro territorio, cada vez tenemos menos datos. Y eso es algo que debería revertirse de alguna manera.

Otra de las consecuencias del cambio climático es el aumento del nivel del mar, sobre el cual otros van a hablar. El aumento general en el último siglo a nivel mundial, y particularmente en esta región de América, que es donde más se está dando este fenómeno.

Tenía pensado comentar otras cosas, pero lo dejo para más tarde, si se da la ocasión, porque sólo tenemos previsto quince minutos para cada uno.

Ahora el ingeniero Santos hablará sobre algunas de las consecuencias de este cambio climático.

 

LUIS ALBERTO SANTOS MICHETTI (ingeniero químico)

Muchas gracias, en primer lugar. En nombre de la Dirección Nacional de Medio Ambiente quiero agradecer al Centro de Estudios Estratégicos Ayuí por la invitación a participar en este evento, y como miembro del Ministerio de Medio Ambiente vengo aquí en calidad de amigo de los Amigos del Viento, con quienes compartimos actividades en muchas oportunidades, habiendo ellos colaborado con nosotros en muchos eventos.

Como bien dijo Mario, un poco la idea de la presentación de esta noche es ir acompañando los aspectos científicos del efecto del cambio climático con aquellos aspectos de gestión específicos tanto a nivel de las Naciones Unidas como en el plano nacional a través de  los ministerios o las organizaciones que se involucran en el tema. Ya tuvimos la presentación del fenómeno de cambio climático en forma clara, de modo de poder comprender cuáles son los efectos correspondientes. Veamos ahora entonces en esta primera parte, cómo se acompañan las medidas internacionales al respecto.

Una vez detectado el problema o fenómeno y los impactos correspondientes, en la Convención de Naciones Unidas en Río en 1992 surge específicamente la Convención sobre Cambios Climáticos.

Evidentemente allí estaba el interés o la preocupación de los países por tomar medidas concretas sobre este fenómeno ambiental global y por esa razón surge la convención que tiene claramente como objetivo estabilizar la concentración de esos gases que, como manifestaba Caffera, provocan el calentamiento global, en una concentración tal que evitara una interferencia peligrosa en el sistema climático.

El principio de las responsabilidades comunes pero diferenciadas fue la base de esas negociaciones.

¿Por qué responsabilidades comunes pero diferenciadas? Evidentemente, es muy difícil establecer fronteras políticas para fenómenos de contaminación de este tipo, y así se ha establecido. Hay países que tienen una mayor responsabilidad en cuanto a las emisiones de estos gases de efecto invernadero que otros, más allá de que el impacto de los efectos del cambio climático afecta a todos los países, incluso a los que cuentan con menos recursos que los que tienen la mayor responsabilidad, y por lo tanto eso tenía que ser reflejado en un documento de negociación.

Por esa razón, entonces, surge la Convención Marco de Naciones Unidas por el Cambio Climático, con una serie de compromisos entre los cuales estaba la reducción de las emisiones netas. Esto era en Río, y sobre todo en las primeras etapas era una manifestación que no estaba cuantificada; en definitiva debía de demostrarse que había una voluntad por parte de los países de llevar adelante este tipo de medidas, pero no estaba cuantificada.

En esta primera etapa estábamos en la parte del principio de las responsabilidades comunes, donde todos los países de alguna forma tenían que hacer su propio inventario de gases de efecto invernadero, hacer el diagnóstico de cómo cada país contribuye al fenómeno global, y planificar medidas de mitigación y adaptación, que muchas veces son bastante complejas.

Aquí aparecen dos claros aspectos de cambio grupal: la mitigación, que vendría a ser la prevención, tratar de disminuir la emisión de los gases que provocan el efecto invernadero, y la adaptación a este fenómeno que ya existe, porque de alguna forma tenemos que adaptarnos a esas tendencias que Mario hoy nos mostraba, tanto a nivel global como a nivel nacional. Es sobre esos dos campos que la convención mandataba actuar. Y también otros aspectos que hacen posible el desarrollo de estas medidas, como la transferencia de tecnología o buscar las mejores prácticas de llevar adelante estos aspectos.

También estaba la necesidad de difundir el tema, de lograr una sensibilización masiva y especialmente de sensibilizar a los distintos sectores que toman las medidas, o sea los decididores políticos.

Entonces, esta primera etapa a nivel internacional trató fundamentalmente las responsabilidades comunes.

Luego aparece, en el 97, el Protocolo de Kyoto, donde ahí sí se va a las responsabilidades más diferenciadas. El Protocolo de Kyoto, que surge de la Convención de Cambios Climáticos, tiende a reforzar los compromisos, pero ya con metas claras en cuanto a la reducción de emisiones para aquellos países que están dentro del Anexo 1 de ese protocolo, que son los países desarrollados, precisamente los que más emiten. Ahora los países en desarrollo, sobre todo los grandes países en desarrollo, ya están igualando en cantidad de emisiones a los países desarrollados, pero en ese momento, y sobre todo por un tema de disponibilidad de recursos para adoptar las medidas necesarias, se dividió a los países en dos categorías, los que figuran en el Anexo 1 − desarrollados− y los que están dentro del No Anexo 1, los países en desarrollo, entre los que está Uruguay.

Pero no sólo está Uruguay, también fueron incluidos en el No Anexo 1 países muy grandes como China e India, que tienen emisiones muy importantes pero que no disponen de los recursos necesarios para poder adoptar todas las medidas; por lo menos por el momento, porque esto se está renegociando.

Decíamos que el Protocolo de Kyoto apunta a las responsabilidades más diferenciadas y a la necesidad de que los países del Anexo 1 cumplan con determinadas metas de reducción de emisiones, que fundamentalmente se pueden establecer en una reducción promedio de un 5 por ciento de sus emisiones respecto de las que tenían en el año 90.

5 por ciento parece un valor bajo, pero tengamos en cuenta que se toma como base las emisiones que reportaban en el año 90 y que los países desarrollados evidentemente desde el 90 hasta la fecha han crecido a una tasa importante a nivel internacional y por ende aumentaron las emisiones, y por eso ese 5 por ciento que se pone como meta en el protocolo equivale a una reducción de 30 o 35 por ciento con respecto a las emisiones que se tenían en el 90.

El Protocolo de Kyoto, además de establecer los gases que provocan el efecto invernadero −entre los cuales claramente el bióxido de carbono es el más importante, también el metano proveniente de distintas actividades relacionadas con la agropecuaria y con el manejo de residuos−, establecía también mecanismos para llevar adelante la reducción de emisiones, y yo creo que aquí aparece el primer aspecto novedoso. Novedoso en cuanto al compromiso, a la forma de abordar los compromisos ambientales internacionales en una sinergia más clara con los aspectos comerciales y con los aspectos económicos, que van de la mano del desarrollo como todos sabemos bien. Del desarrollo sostenible como era uno de los principios básicos de la Convención de Río de 1992.

Por esa razón aparecen en ese momento mecanismos de flexibilidad. ¿Hacia dónde tendía esto? Por un lado quedó claramente establecido que había países desarrollados que eran los que tenían los mayores compromisos, pero no eran los únicos que emitían estos gases de efecto invernadero, también los países en desarrollo los emitían, y esos países en desarrollo evidentemente tenían dificultades para poder abordar las medidas tendientes a mitigar dichas emisiones.

Entonces se establecieron distintos mecanismos para un desarrollo limpio, entre los cuales figura el que involucra el comercio de créditos de emisiones entre países, basados en lo siguiente: por un lado los países desarrollados deben reducir las emisiones, pero por otro tampoco podemos dejar que los países en desarrollo continúen emitiendo en una proporción que ya llega a ser preocupante y se debe ayudar a fin de que también adopten las medidas correspondientes.

Y  el mecanismo para un desarrollo limpio en líneas generales es un mecanismo que permite al país desarrollado reducir las emisiones a través de iniciativas de proyectos concretos y que esos proyectos puedan llevarse adelante en un país en desarrollo. Luego, en la segunda parte del evento, vamos a ver las medidas que a nivel nacional se están tomando al respecto.

De esa forma, como hablábamos al principio, lo que interesa es que se reduzcan las emisiones netas a nivel global. El país desarrollado contribuye con los recursos necesarios para ejecutar esas actividades que reducen las emisiones, y por otra parte el país en desarrollo se ve beneficiado con el financiamiento de esas actividades que de otra forma no podría desarrollar en su propio territorio.

En el balance global se registra una reducción de las emisiones, que son mensurables, y el país desarrollado puede presentar esa reducción de emisiones de manera que cuenten dentro de sus compromisos frente al Protocolo de Kyoto, al tiempo que el país en desarrollo se ve beneficiado con esa actividad.

No quiero adentrarme más en el tema ahora, lo vamos a explicar con dos proyectos concretos para Uruguay que ya han sido aprobados y que lo han beneficiado tanto a nivel público como a nivel privado. De esta forma quizás lo vamos a ver más claro.

Entonces, Protocolo de Kyoto, compromisos más claros, compromisos más generales.

Antes de seguir adelante con la parte ya más específica referente a Uruguay, que de acuerdo a como lo habíamos establecido, primero los colegas científicos van a dar una visión clara de cómo se manifiesta el cambio climático en el país, para luego nosotros abordar cuáles son las medidas que se están tomando en Uruguay frente a ese fenómeno. Vamos a decir simplemente que en Uruguay, a nivel institucional,  la Convención del Cambio Climático fue ratificada en julio de 1994 y el Protocolo de Kyoto en noviembre del 2000. Ha sido uno de los primeros países en desarrollo que ratificó esta convención y el Ministerio de Medio Ambiente, a través de la Ley General de Protección del Ambiente, fue establecido como la autoridad nacional competente en la materia, que es uno de los requisitos, junto con la ratificación del Protocolo de Kyoto, para intervenir en esta suerte de mecanismo de comercio de emisiones, con el cual el país se está viendo beneficiado y de alguna forma contribuyendo a la mitigación del cambio climático. Y a nivel más operativo a través de la unidad de la DINAMA que está trabajando en ese tema.

Para finalizar esta primera parte, simplemente establecer que a nivel de Naciones Unidas no solamente se ha tratado el tema desde el punto de vista político, sino que también se abarca el punto de vista científico. Por esa razón, y hoy lo decía Gustavo Nagy, fue creado el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, que de alguna forma asesora a la Convención a la hora de adoptar estas decisiones políticas, cuando tiene que adoptar las distintas medidas de control sobre los distintos aspectos científicos mediando la evaluación en los términos más exhaustivos y más transparentes, en la medida que están representados científicos de todo el mundo, en el marco del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la Organización Meteorológica Mundial. Y precisamente este panel es el que ha acompañado cada una de las decisiones políticas, asesorando al respecto con la mejor información, y brevemente planteamos que este panel está integrado por tres grupos de trabajo y hay otro grupo especial que trabaja sobre inventarios.

En cuanto a los grupos de trabajo, uno se encarga de los aspectos científicos del cambio climático; otro a los aspectos de la vulnerabilidad del cambio climático tanto en plano “natural” como en el socioeconómico, y al tema precisamente de la adaptación y de los impactos, que como hablábamos hoy es una gran área. El fenómeno ya existe, impacta y hay que adaptarse, entonces tenemos que estudiar primero la vulnerabilidad de cada uno de los distintos sectores de la actividad nacional de los distintos países.

Y un tercer grupo de trabajo se encarga de estudiar las medidas de mitigación, a esas medidas que tienden a atenuar los efectos.

Cada uno de estos grupos de trabajo ha desarrollado informes de evaluación, y ya se han elaborado tres. El último se presentó en 2001 y ahora en 2007, el próximo año, se va hacer un informe de evaluación, no digamos que es la Biblia, pero ahí está reflejada la contribución científica de los expertos en cada una de esas áreas que hemos destacado como las más importantes.

Éste también es otro aspecto importante, así como el Protocolo de Kyoto le daba un enganche con el mundo real, con el mundo económico, con el desarrollo, el IPCC ha dado desde sus comienzos la base científica necesaria. Porque adoptar este tipo de medidas donde están involucrados intereses tan relevantes como puede ser la energía, específicamente los combustibles fósiles y demás, para adoptar estas medidas evidentemente tiene que haber una base científica fuerte y sobre todo muy transparente a la hora de presentar su estudio.

Por aquí nos quedamos en lo que tiene que ver con la parte internacional, luego volveremos sobre el final para redondear el tema con lo que está haciendo Uruguay específicamente.

 

LUIS BENVENUTO

Bueno, entonces ahora vamos a escuchar a Mario Bidegain sobre ¿modelos a futuro?

 

MARIO BIDEGAIN (master en ciencias, meteorólogo)

Exactamente. Buenas noches a todos. En primera instancia quería agradecer al Centro de Estudios Estratégicos Ayuí por la invitación y a la sociedad Amigos del Viento por la amable invitación. En esta breve presentación específicamente voy a hablar sobre los trabajos que se han realizado en Uruguay en la Unidad de Meteorología, en lo que me atañe dentro de este pequeño grupo de científicos −con el apoyo, es bueno aclarar, en muchas ocasiones de la Unidad de Cambio Climático del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente−, relativos a la estimación de lo que serían los escenarios de cambio climático en Uruguay.

Cuando hablamos de escenarios de cambio climático estamos hablando de estimaciones de cómo podría ser el futuro, una especie de fotografía o de lo que podría ser nuestro país específicamente, nuestra región en el futuro, y estas estimaciones es bueno aclarar que no salen de un modelo numérico, de hecho lo que se está simulando es el sistema climático, como lo mencionaba Mario Caffera al comienzo. Son sistemas bastante complejos porque abarcan muchos componentes y la interacción entre estos componentes. O sea, estamos hablando de modelado climático, pero es bueno aclarar que no se trata solamente de modelado climático, sino que esto tiene también una proyección socioeconómica, porque nosotros queremos saber cuál sería la situación a futuro, ¿no? Por ejemplo de aquí a 25, a 50, o a 100 años.

Y la única manera de hacerlo es contando con estimaciones, y éstas las proveen justamente estudios socioeconómicos de cómo podría ser el mundo o el desarrollo económico en el futuro basándose en distintas hipótesis.

Por eso hablábamos de estimaciones socioeconómicas futuras, por ejemplo, cómo se va a incrementar la población y cómo se va a desarrollar la economía a nivel mundial. Decimos que en este caso Uruguay, de hecho, es un tomador de estas decisiones, poco podemos modificar estas grandes tendencias mundiales dada la poca magnitud del país, podríamos decir.

Decíamos que en base a estas estimaciones socioeconómicas, ya sean referidas a la población, la economía, el uso de energía, fundamentalmente, nos planteamos qué hacer con el tema del consumo, por ejemplo, de combustibles fósiles, si se optará por combustibles alternativos, por ejemplo, o no.

Bueno, todo esto se toma como un insumo para estos modelos climáticos, que se corren en súper computadoras. Hay muy pocos centros en el mundo donde se corren este tipo de modelos debido a la complejidad tanto de estos modelos como de los sistemas de computación necesarios. Para dar un ejemplo, en América Latina debe haber como máximo tres centros, en México, Brasil y Argentina, que es donde tienen la capacidad mínima necesaria para correr este tipo de modelos. En el mundo existen no más de ocho o diez centros de este tipo. Y por lo tanto, decía, lo que tenemos como resultado son escenarios integrados, que son más sofisticados que el puro modelado climático.

Cuando hablamos de los escenarios socioeconómicos nos referimos a grandes líneas de desarrollo a futuro. El IPCC, por ejemplo, ha determinado lo que serían cuatro grandes escenarios. Básicamente, se apuntan cuatro grandes escenarios, que están nombrados ahí como 1, 2, B1, B2. Por ejemplo, vemos estos dos vectores opuestos, un desarrollo más volcado a lo puramente económico, lo que sería una economía puramente economicista, por así decirlo, o hacia una economía más cuidadosa de los aspectos ambientales. Y también, en los otros dos extremos, vemos lo que podrían ser las otras dos opciones, los otros dos polos: un desarrollo más volcado a las alianzas regionales, los bloques regionales a nivel mundial como serían la Comunidad Europea, los grandes bloques del sudeste asiático, el MERCOSUR, etc., y un desarrollo global más armónico, más parejo a nivel de todos los países en el mundo.

Estas son las cuatro grandes líneas, los cuatro grandes escenarios que tomamos como datos para poder correr estos modelos.

En función de estos cuatro grandes escenarios económicos tenemos, por supuesto, lo que serían las emisiones proyectadas de carbono hacia el futuro, o por lo menos en este siglo. La figura nos muestra la evolución, según estos cuatro escenarios, del año 2000 al 2100.

Por supuesto que desde el punto de vista de las emisiones de carbono los escenarios más favorables serían justamente cuando se toman medidas para mitigar dicha emisión, como decía Luis. Si nosotros tomamos medidas para mitigar la emisión de carbono en los próximos años, por ejemplo, por sustitución de combustibles fósiles por otro tipo de combustibles más limpios, podemos llegar… ven, ahí hay una opción en el caso del escenario B1, la línea verde, donde vemos que las emisiones de carbono crecen ligeramente pero luego terminan por decrecer hacia el 2100. En el caso del escenario B2, el escenario alternativo, los crecimientos en sí de las emisiones de carbono son muy pequeños; pero en los otros dos escenarios donde prácticamente vamos a continuar, por así decirlo, con las emisiones actuales, con la tasa de emisiones de gases de efecto invernadero tal cual tenemos hoy en día, tenemos un crecimiento sostenido de las emisiones de carbono hasta el 2100.

Pero ven que, si nos fijamos a través del año 2100, el rango es bastante amplio, prácticamente estamos hablando en las emisiones que van de un valor −esto está medido en gigatoneladas por año− cinco a treinta. Así que ustedes ven que hay un gran abanico de posibilidades. Esto nos da un poco la idea de las incertidumbres que tenemos hacia futuro, ¿no?

Si esto lo traducimos a algo tal vez más medible o perceptible como sería la temperatura media global, o sea la temperatura media del planeta para los próximos años, pueden ver que tenemos también nuevamente cuatro grandes escenarios, B1, B2, A1 y A2.

Acá es interesante, porque a diferencia del carbono ninguno de los cuatro escenarios muestra estabilización, los cuatro muestran crecimiento de temperatura y esto es un dato relevante. ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que a pesar de que hoy mismo tomemos medidas de mitigación ya el efecto o el daño ya está hecho.

Lo que estamos emitiendo, lo que en los últimos años hemos emitido de gas efecto invernadero se mantiene en la atmósfera por muchas décadas, o sea que el efecto va a persistir durante las próximas décadas. Repito, aunque tomemos medidas ahora, en este momento, cosa que no estamos haciendo, las temperaturas van a continuar aumentando. Por supuesto que los escenarios más desfavorables son los que muestran un continuado uso de combustibles fósiles. Si continuamos con la tasa actual del consumo de combustible, unido a un crecimiento de la población y a un aumento de la actividad económica, se daría un incremento de la temperatura, por ejemplo en los escenarios A2 y A1. Fíjense que estamos hablando de un incremento de temperatura de cuatro a cinco grados respecto a lo que teníamos a principios de la década de los noventa.

Vuelvo a repetir, estamos hablando de temperatura media global, por supuesto que hay diferencias o habrá diferencias según las latitudes. No va a ser el mismo el incremento de temperatura, por ejemplo, en los polos, donde habrá regiones muy afectadas por el aumento de temperatura, que puede en los trópicos o en las latitudes medias, que es donde está ubicado Uruguay. De hecho, la predicción media para estas latitudes es de tres grados de incremento de temperatura prácticamente en cien años.

Y uno dice que tres grados de incremento de temperatura no es demasiado, pero esto es brutal; desde el punto de vista del sistema climático se trata sin duda de un cambio climático. Para dar una idea, Uruguay tiene una temperatura media anual de unos 17º, aumentar en 3º es como cambiar Uruguay, llevarlo prácticamente, no sé, mil kilómetros al norte, sería como pasar a Uruguay de nuestra latitud a la latitud de Paraguay.

Más o menos ese sería el incremento de temperatura, cómo se reflejaría.

Aquí muestro, solamente para ilustrar, una salida de un modelo climático global, el modelo Hadley, que se corre en el Centro Hadley, de Inglaterra, y lo que muestra son justamente los escenarios de temperatura media, para arriba tenía la década central en 2050 y acá bajo la década central es 2080. Como ven los mayores incrementos de temperatura se van a reflejar tempranamente en latitudes más altas, no en los polos, y esto por diversas razones. Pero como ven acá, si observamos América del Sur ya vemos por ejemplo sobre la cuenca del Amazonas, incrementos significativos de la temperatura en 2050.

Ya si nos vamos 2080 se ve el incremento de temperatura prácticamente a nivel mundial, todos los continentes van a mostrar incrementos significativos de temperatura, y entre ellos América del Sur.

Por supuesto que los lugares donde estamos más cercanos al efecto moderador de los océanos van a ser dentro todo localidades que se van a ver un poco más favorecidas. A nivel climático, los océanos funcionan como reguladores térmicos o almacenadores de energía, y así las localidades que ustedes ven en este modelo, las localidades costeras, en realidad van a tener incremento de temperatura pero menor a los que pueden llegar a experimentar el centro de los continentes, que son justamente los lugares más desfavorecidos en cuanto al incremento de la temperatura.

¿Qué va a pasar en Uruguay? Cuando hablamos de la década del 2020, hablamos de lo que sería el promedio de temperatura entre el 2015 y el 2025 aproximadamente.

Aquí ya vemos que Uruguay tendría un incremento promedio de prácticamente 0,5º en comparación con el nivel anual de temperatura. Si nos vamos a la década del 2050, o sea entre 2045 a 2055, ya tenemos incrementos de prácticamente 1,5º en Uruguay.

Aquí no llego al año 2080, porque no queríamos justamente avanzar tanto en el tiempo sino mostrar escenarios más cercanos.

¿Qué pasa con las precipitaciones? Hasta ahora hemos visto los posibles escenarios en cuanto a la temperatura, donde tenemos certezas bastante fuertes. Es bueno aclarar que estos modelos estiman muy bien lo que pasaría con la temperatura, eso se ha constatado simulando hacia el pasado. En el caso de las precipitaciones las incertidumbres son mayores, pero podemos observar tendencias globales que son muy interesantes, también el modelo inglés que usamos antes. En el 2050 vemos algunas regiones, por ejemplo, también de América del Sur, sobre la cuenca del Amazonas, que presentan decrecimientos en las precipitaciones, o sea una tendencia a una reducción en las lluvias. Sin embargo en la zona sudeste de Sudamérica, en el Brasil, Paraguay, Uruguay y Argentina, comienza a vislumbrarse en este caso un color verde oscuro, una ligera tendencia de incremento de precipitaciones. Y si vamos al 2080 vemos que realmente se confirman estas tendencias: toda la cuenca del Amazonas con un fuerte decrecimiento de lluvias, y sin embargo el sudeste de Sudamérica, repito, sur de Brasil, Paraguay, Uruguay y Argentina, con ligeros incrementos de las precipitaciones.

Como decía Mario Caffera, a veces no todo es negativo en el cambio climático, también podemos salir en parte favorecidos por un incremento de las precipitaciones. Claro, acá estamos hablando de valores medios anuales, pero también puede venir acompañado de eventos extremos. Estamos hablando de valores promedio, acá vamos a tener años buenos, años, por supuesto, de sequías y años de inundaciones, pero cuando hablamos de cambios climáticos tenemos que tener en cuenta la frecuencia o la mayor frecuencia, por ejemplo, de eventos extremos, que no hay que descartarlos, ¿no?

Y bueno, específicamente en esta región qué podría pasar con las precipitaciones, lo  veíamos de la salida general de un solo modelo, pero en este caso fue construido, a diferencia de la figura anterior, combinando la salida de cuatro modelos climáticos de distintos centros mundiales, y nos muestran justamente un  incremento de las precipitaciones en la región centro de Sudamérica. Estamos hablando de un incremento ligero, moderado de las precipitaciones, nos estamos refiriendo a un incremento de entre 5% y 10% en valores medios anuales.

Esto podría ser favorable para algunos cultivos, algún tipo de producción, por ejemplo como decía Mario Caffera, la producción hidroeléctrica. O sea, la generación de energía podría verse favorecida en las cuencas tanto del río Uruguay como del río Negro, más allá de lo que pueda afectar algún evento de precipitación extremo. Entonces, Uruguay estaría incluido en una de las pocas regiones del mundo donde se deberían esperar incrementos de precipitaciones.

¿Cuáles podrían ser los impactos sectoriales? Yo acá no quiero hacer una lista exhaustiva porque no era el objetivo de la charla, solamente pongo algunos puntos a tomar en consideración a nivel de nuestro país. Entre los principales sectores que puedan verse impactados por la variabilidad y el cambio climático está, por supuesto, y lo pongo en primer lugar, la producción agropecuaria, por la repercusión en el rendimiento de ciertos cultivos. También la producción en pasturas, y el ganado en nuestro país se alimenta por lo general de pasturas naturales. Las pasturas y el rendimiento de los cultivos dependen justamente de la variabilidad climática, porque más allá del manejo que hace el productor, está atados básicamente a lo que pueda pasar con las precipitaciones y la temperatura.

En el caso de los recursos hídricos, tanto el abastecimiento de agua potable como la generación hidroeléctrica también están sujetos a lo que pueda suceder fundamentalmente con las precipitaciones, más allá de que se hagan obras de retención, por ejemplo nuevas presas o centrales hidroeléctricas.

Y en el caso de la zona costera, bueno, el efecto tal vez más dramático sería la elevación del nivel del mar. Pero de este tema no voy a hablar, pues lo hará el doctor Gustavo Nagy a continuación, que hablará sobre la erosión costera, asociada al incremento del nivel del mar, y la alteración de la frecuencia de temporales en la costa debida la variabilidad climática y del cambio climático.

Volviendo a cómo puede verse impactada la producción agropecuaria, yo acá no quiero hacer proyecciones a futuro, sino que voy a mostrar escenarios de lo que ha ocurrido en Uruguay en años recientes.

Cómo ha impactado, por ejemplo, la variabilidad climática en los cultivos de verano. Aquí, en la figura de arriba, que está extraída de un trabajo de Walter Baetghen y Miguel Carriquiry, y que es reciente, del año 2005, se muestra la variabilidad en el rendimiento de cuatro cultivos de verano: maíz, el que está en azul, soja, sorgo, y girasol de primera y girasol de segunda. Y vemos que años muy emblemáticos, ¿no? Por ejemplo, qué pasó en el 99. La gran sequía que hubo en el verano del 1999-2000 afectó muy negativamente justamente los cultivos de verano. ¿Por qué afecta tan negativamente los cultivos de verano? Porque el verano climáticamente es una estación de déficit de agua en el suelo. Entonces si a eso le sumamos un proceso de sequía, la situación es desastrosa para esos cultivos.

Eso se muestra claramente en los rendimientos, prácticamente un 60% por debajo de lo esperado. Esto justamente está asociado a las anomalías de precipitación; por ejemplo acá mostramos lo que serían las anomalías de la estación de Mercedes y vemos que 1999 fue un año extremadamente seco.

¿Qué pasa si ocurre lo contrario? Es decir si tenemos exceso de precipitaciones. Eso impacta en cierta medida en forma favorable en los cultivos de verano, porque en realidad la limitación de los cultivos de verano es la falta de agua en los suelos, que es lo normal en Uruguay.

Pero si tenemos un año más húmedo generalmente los rendimientos van a ser favorecidos y eso se muestra también; a veces se trata de un ligero incremento, y otras veces de un incremento de 10% o 20% en años que son más húmedos.

En el caso del invierno, figuran dos cultivos emblemáticos: el trigo y la cebada. En el caso del invierno la situación es diferente, porque, ¿cuál es la limitación para los cultivos de invierno? Ahí, desde el punto de vista climático no tenemos limitación de agua en el suelo en Uruguay, el problema es lo contrario, el exceso de agua. Y cultivos como el trigo y la cebada son muy sensibles al exceso de lluvias. Fíjense en la zafra de 2001-2002, que fue realmente desastrosa en Uruguay. Hay varios motivos, pero todo comenzó por excesos de precipitaciones muy importantes. El año 2002 prácticamente fue el año más húmedo entre los que tenemos registro, más que el 59; eso se desprende de las estadísticas.

Eso impactó muy negativamente, porque además de provocar el anegamiento de los suelos, en el caso de los cereales es tremendamente perjudicial y provocó enfermedades, como la aparición de fusarium, asociado justamente a altas humedades y temperaturas relativas. Estas circunstancias justamente se dieron en los inviernos de 2001 y 2002, provocando estas caídas dramáticas de los rendimientos, fíjense que aquí estamos hablando de caídas del 70% en el rendimiento del trigo y de la cebada. Esto lo expongo aquí como un ejemplo de lo que podría ocurrir en el futuro. O sea, no todo es color de rosa si aumentan las precipitaciones, porque los cultivos de invierno van a ser negativamente afectados.

Y esto es un trabajo muy reciente, que apareció en la revista Hechos en el número de noviembre de 2005. Esto un poco está atado a lo que les hablaba recién, a la salida de los fenómenos climáticos globales. Muestra, justamente, y es muy interesante ver que hay algunas regiones en el mundo, pocas regiones, donde los caudales se van a ver incrementados. Vemos algo risueño que hemos comentado, por ejemplo, el incremento sobre el desierto de Sahara, pero acá estamos hablando en términos relativos, estamos hablando de porcentajes, si llueve un milímetro y va a llover dos, bueno, es un incremento del cien por ciento. Es un poco jocoso, pero hay lugares donde las precipitaciones son más importantes y en que los incrementos de los caudales van a ser significativos, es el caso por ejemplo de Australia y el sur de Sudamérica. Estamos hablando aquí de incrementos en Sudamérica, proyectando para la década del 2050, de un 30% y 40%, de aumentos significativos. Nosotros ya hemos tenido en los últimos treinta años un incremento de los caudales asociado a un aumento de las precipitaciones en el sur de Sudamérica, y esto nos está mostrando que tal vez continuemos en esa tendencia en el futuro.

Como conclusiones preliminares, vamos a decir que para la década de 2050 estamos esperando incrementos de las temperaturas medias en Uruguay de 1,5º  e incrementos en las precipitaciones de 4% a 10%. También aumentan los niveles medios del mar aproximadamente medio metro hasta el 2100. Decíamos que estos escenarios de alta solución espacial van a ser utilizados justamente en estudios de impactos de adaptación que se van a llevar a cabo en el país en relación con cambios climáticos y como parte del próximo informe país de Uruguay, Se están también analizando algunas técnicas para algunos requerimientos sectoriales, como por ejemplo agricultura, recursos hídricos; es bueno aclarar que siempre es muy difícil traducir la salida de estos modelos climáticos a un sector específico, pues cada sector tiene sus necesidades particulares.

En el caso de estos estudios, los resultados mostrados son muy recientes, fueron obtenidos por un equipo de investigadores de la Facultad de Ciencias, y aquí agradezco nuevamente el apoyo del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, específicamente a la Unidad de Cambio Climático.

Voy a dejar por aquí.

 

LUIS BENVENUTO

Vamos a escuchar ahora al doctor Gustavo Nagy.

 

GUSTAVO NAGY

Buenas noches. Gracias por la invitación. Yo no voy a hablar de todo lo que dijeron que iba a hablar, porque en realidad buena parte de la presentación ya está hecha y la idea era que se cambiara el enfoque. Va a haber alguna repetición y alguna profundización en algunos temas, sobre algunos puntos que tocó Luis.

Bueno, yo me llamo Gustavo Nagy, soy oceanólogo, trabajo en la Facultad de Ciencias y en este momento estoy en el cuarto reporte del IPCC.

Les voy a hacer un pequeño enfoque, tomado de varias charlas y también de las clases que imparto, acerca del concepto de cambio global, y no sólo de cambio climático.

Cambio global.

El cambio global incluye los cambios ambientales, climáticos y socio-económicos de naturaleza universal que son directa o indirectamente causados por las actividades humanas y el aumento de la población. Es mucho más que el cambio climático, incluye la tasa global que afecta el funcionamiento del sistema Tierra −el cual mencionaba Mario Caffera al principio− con todos sus componentes. Además hay quien también habla de la antropósfera, que toma en cuenta al ser humano que está en medio de todo eso y es quien emite los gases de efecto invernadero y que además sufre las consecuencias, aparte del resto de la naturaleza, por supuesto.

El daño global incluye cambios tanto naturales como antropogénicos, y cambios tanto socioeconómicos como biofísicos o naturales, se puede decir de las dos maneras.

Luis hablaba acerca de que los paneles de cambio climático tienen tres grupos, el grupo uno, que es la ciencia del cambio climático, el grupo dos que es vulnerabilidad, impactos y adaptaciones, y el grupo tres que es mitigaciones.

En particular, yo me dedico a impactos y vulnerabilidad, yo estoy en ese grupo en el panel, pero yo no soy climatólogo, e incluso dentro de la oceanografía no me dedico particularmente a temas climáticos clásicos, como podría ser aumento del nivel del mar a nivel global, sino a los impactos sobre los ecosistemas naturales y socioeconómicos asociados. Entonces quiero dar un poco el enfoque de esta visión, continuando las charlas de ambos Marios.

En particular los cambios ambientales que impactan el funcionamiento de un sistema global como la atmósfera, se denominan cambio global sistémico, que es lo que todos ustedes conocen como cambio climático. Mientras que por otro lado tenemos algo que es el cambio global acumulativo, que es el conjunto de cambios ambientales localizados, cuyos impactos acumulativos se extienden en el planeta o impactan una fracción significativa, un recurso global.

El ejemplo más típico es el de la desertificación o el de la deforestación, que se trata de un cambio global que termina afectando el clima por haber menos vegetación, ya que la vegetación fija ese CO2 de la atmósfera. Entonces, nosotros emitimos CO2 y a su vez se fija por la vegetación. Aunque nosotros no emitamos más, si sacamos vegetación, dejamos de fijar, o sea que la resta termina siendo negativa. Es decir que afectar los sistemas naturales es tanto o más perjudicial, porque además de afectar el cambio climático también tiene efectos a nivel ambiental que no están asociados al clima, que se relacionan con la biodiversidad, la producción, etc.

El cambio climático comprende una externalidad −algo que tiene un efecto en la economía sobre terceros−, que es la emisión de gases de efecto invernadero, que en español se conocen como GEY (GEK en inglés), que impone un costo sobre terceros, aunque es sentido globalmente en el largo plazo.

El cambio climático, incluyendo el aumento de la variabilidad y de los extremos, incorpora externalidades, incertidumbres. Mario Bidegain habló un poco de estas incertidumbres, estas interacciones, que es lo que se ve en la figura inicial, imperfecciones del mercado, globalidad y baja representación de los más afectados.

¿Quiénes son los más afectados? Generalmente los más pobres y menos responsables, al menos hasta el presente. Cuando digo los más pobres me refiero a los países, pero también a los más pobres de los países ricos. De hecho, hace más o menos un año −aparte de que en Uruguay durante la muy fuerte tormenta de viento del 23 de agosto tuvimos diez muertos y cien mil afectados− sucedió lo del huracán Katrina en Nueva Orleáns, en un país que está primero en el ranking mundial en cuanto a desarrollo económico. Y en Nueva Orleáns buena parte de la población más pobre, mayoritariamente, no exclusivamente, de raza negra, quedó completamente sumergida y no tanto porque no se sabía, como hoy sentí en la radio, porque en junio del 2005 ya había artículos que describían con todo detalle lo que podría pasar, pero jamás pensaron que podría ocurrir tan en lo inmediato.

Acá tienen las emisiones de efectos invernadero, y no sé si Luis iba a hablar un poco de esto, pero yo lo haré muy rápidamente. La agricultura emite un 14% de los gases invernadero, la energía un 25,6%, luego tenemos el transporte, otras energías e industrias que tiene importancia y los cambios de uso del suelo un 7,6%.

Ahora, esto es a nivel planetario. América Latina en particular es la región del mundo que proporcionalmente aporta más a la emisión de estos gastos por el cambio de su suelo debido a la deforestación en el Amazonas. Y si vamos a Uruguay, nosotros nos ubicamos de una manera muy importante dentro de estos porcentajes, en suelos y ganadería, debido a que somos un país de 3.100.000 habitantes, con un promedio bajo para América Latina en cuanto a intensidad energética, pero somos 3.100.000 con 12 millones de cabezas de ganado. Bueno, hoy bajamos las ovejas, pero llegamos en algún momento a tener más de 10 millones de vacas y 22 millones de ovejas. O sea, diez a uno en la relación rumiantes/humanos. Y el metano del intestino de los rumiantes no deja de ser un problema serio, el metano es mucho más nocivo que el CO2, pero se emite en menos cantidad.

Yo no sé exactamente lo que va a dar Luis, entonces yo le quise dar un enfoque un poco más general, mundial, y no sólo uruguayo, aunque vamos a terminar en Uruguay.

Los grandes países en desarrollo aportan un alto porcentaje del aumento previsto de emisiones. Tenemos que empezar a dejar la idea −que en realidad era válida hasta hace muy poquito, hasta Kyoto incluso, y cuando se hizo la conferencia en Río en el 92, sin duda− de que casi todas las emisiones provienen de los países desarrollados. Si ustedes miran este gráfico tienen a Estados Unidos hasta el 2002, y lo que está en rojo arriba es lo que va a pasar al 2025; oeste de Europa, China, Rusia, Japón, India, África, México y Brasil. Estados Unidos va a subir un 39%, Europa del oeste 11%, Japón 5% (es el único que más o menos tiene un comportamiento razonable), China 145%, y en el 2025 posiblemente va a tener el gran mérito de pasar a Estados Unidos en la emisión de CO2. Si no es en el 2025, será en el 2024 o en el 2027.

Pero por otro lado, si ustedes miran a India aumentaría un 25%, México 63% y Brasil 99%, con lo cual en el 2002, que son los datos que figuran aquí, si uno suma Estados Unidos, Europa occidental, Japón y los compara con China y Rusia y los compara contra China, India, México y Brasil, la diferencia es mucho más grande que la que habría en el 2025, cuando las emisiones de los países desarrollados estarían ya en una proporción de dos tercios o tres cuartos.

Empero − o sea que empecé por el lado más negativo−, empero, tenemos todavía y para el 2002 una realidad muy fuerte y es que Estados Unidos es el país que emite más per cápita. De hecho siempre se dice que Estados Unidos emite unas 300 veces más per cápita que Haití o Etiopía.

Aquí tenemos otro enfoque, que permite pensar que si China, que está en tres y está por debajo de la media mundial que es de cuatro, va a aumentar tanto, va a andar en unos siete u ocho en el 2025, y en el 2050, bueno, mucho más arriba.

Entonces aquí está el compromiso que hay que tener a nivel mundial por parte de los países que se están desarrollando, que actualmente tienen acceso a tecnologías que no existían cincuenta años atrás para desarrollarse pero que también deben preocuparse por emitir menos, porque estamos ya muy cerca, a 19 años, de que China pase a Estados Unidos en cuanto al nivel de las emisiones.

Y eso va a generar sin duda conflictos bastante serios, al igual que el agua. Bueno, pero ese no es mi tema, pero sí que los países en desarrollo en no más de un par de décadas alcanzarán a los países desarrollados porque están usando tecnologías muy superiores que las que se están utilizando en China.

Bueno, esto tiene que ver con lo que decía Luis con los países desarrollados y los países en vías de desarrollo, y la curva azul tiene un poco que ver con los gráficos que mostraba Mario, y es el hecho de que hay que tratar de estabilizar a niveles de 550 partes por millón, que son más o menos los valores de hace un par de años, para que comiencen a bajar las emisiones de CO2 a partir de 2020-2030. Si todo sigue como ahora, es decir no los valores de ahora sino los de ahora más la tendencia, nos vamos para arriba, lo que sería el escenario A2, que no es el peor, peor es el A1 que mostraba Mario.

De todos, Mario no lo destacó y yo quiero hacer énfasis, todos los escenarios más o menos hasta el 2030, o 2025 o 2035, según con qué detalle se los mire, todos los escenarios dan un resultado de aumento de emisiones de CO2 y temperatura. O sea, hagamos lo que hagamos, en cualquier situación, que eso sí Mario lo destacaba, para el tema de la temperatura, aún para el escenario B2, no vamos a cambiar nada antes del 2035 o del 2040, así que tenemos un futuro bastante cierto de incremento de la temperatura en las próximas décadas. De eso no hay duda, en lo que no hay certezas es en la intensidad de ese aumento.

Bueno, y ahora vamos un poco al enfoque en que me quería concentrar hoy. Los geógrafos económicos historiadores ya hace tiempo que demostraron que civilizaciones como la de los sumerios, que estaban en parte de lo que es el Asia actual, y la de los mayas en Sudamérica declinaron, en parte o en gran parte, debido a cambios climáticos que hubo en su momento.

Los países en desarrollo y los más pobres de los países en desarrollo, pero también los pobres de los países de desarrollo y los países más ricos, serán los más afectados por los aumentos de los valores medios de temperatura y por los extremos climáticos.

Cuando hablamos de extremos hay que enfatizar. Mario hablaba de los extremos, pero por las dudas hablamos de extremos para arriba y para abajo. Nosotros podemos ver aumentada la media, pero también los extremos. O sea podemos tener más temperatura, no tener inviernos más fríos porque aumenta cada vez más la mínima, tener más precipitaciones y más caudales, pero también más adelante tener ocurrencia de eventos extremos, para arriba y para abajo.

Es decir, también la distribución de los valores cambia y eso es tan o más dañino que el aumento de las medias, Mario mostraba bien los casos de la agricultura en los trabajos de Walter Baethgen y Miguel Carriquiry.

¿Por qué van a sufrir más los países más pobres? Porque son mucho más vulnerables. Pero hay que tener en cuenta una cosa, todos somos vulnerables.

En clima se sabe que todos somos vulnerables, esto proviene de todas las teorías de antes de la guerra y de los sistemas de armas. Todos los sistemas de armas que se conocen son vulnerables, no hay sistema que no sea vulnerable. Ahora, hace poco, la ultra sofisticada guerra electrónica israelí no pudo funcionar porque Hizbollah tenía medios para oír lo que estaban hablando los soldados israelíes por sus celulares y los israelíes no pudieron embromarles las comunicaciones a Hizbollah. Un grupo de terroristas con tecnología superior, cuando se suponía que Israel era el primero en esta tecnología. O sea todos los sistemas de armas son vulnerables.

Pero los más pobres tendrán que lidiar con los efectos del cambio climático en un contexto de bajo ingreso y estrés múltiple, que no son climáticos, el estrés múltiple viene, por ejemplo, de una crisis económica.

En el 2002, aparte de que subió el agua y fueron afectados los cultivos de invierno, vivimos un invierno catastrófico en cuanto a nuestro clima, nuestro clima económico, ¿no? Se nos vino un 11% para abajo la economía, pero nadie se acuerda de nada del clima en el 2002, porque lo que nos preocupaba era otro tema. Pero estuvimos al borde de una catástrofe en materia de clima.

Para los diferentes países esto se da en el marco de un alto crecimiento demográfico, no es el caso de Uruguay, en que no es una perspectiva ni pasada ni futura. El aumento de enfermedades, que en realidad es para América Latina y para Uruguay en algún caso también, puesto que el dengue se aproxima a galope lento, y la degradación de los recursos naturales de base que es el gran problema de la historia del Uruguay, y más o menos está en lo que mostró Mario recientemente.

Pasado, presente y perspectivas.

Eso es en realidad el estudio del cambio climático. Hay que empezar por el pasado, cosa que nosotros hacemos mal, porque no estudiamos bien nuestro pasado; en el presente desmantelamos los sistemas de observación, y no planificamos para el futuro. Entonces, a nivel nacional, nosotros estamos sufriendo vulnerabilidad de recursos naturales e impacto económico.

Tenemos aumento del nivel del mar, tenemos condiciones hidroclimáticas que han afectado el sector agropecuario, y vamos a ver alguna relación con el PBI, aunque es algo muy incierto. No tenemos exceso de diagnóstico del pasado y el presente en áreas ambientales y de cambio climático. Por el contrario, falta de diagnóstico, análisis y conciencia pública. Porque decir exceso de diagnóstico es algo que ya pasó de moda, pero en Uruguay se habla mucho de exceso de diagnóstico, y nosotros podemos tener exceso de diagnóstico en cultura, en el agro, pero no en factores climáticos. Hay falta de diagnóstico porque no se ha encarado con ímpetu el tema, ni siquiera de manera sectorial, y además faltan integraciones.

Esto es una cosa que no iba a decir, pero como Mario lo mencionó, quiero agregar algo, puntillazos nada más sobre el aumento del nivel del mar. Un ejemplo global y otro de Uruguay.

El nivel medio del mar ha aumentado de diez a veinte centímetros en el último siglo, según el lugar, pero muy parejo a una tasa de uno a dos milímetros. Este aumento se ha acelerado en las últimas dos décadas alcanzando 2,9 milímetros al año entre 1992 y 2004, y esto ya ha sido verificado en los últimos años por mediciones de radares satelitales que han confirmado las mediciones que se venían haciendo con mareógrafos, que es el método clásico usado ya desde principios del siglo pasado. Incluso no sólo lo confirmó sino que dio, por lo menos, un aumento igual para los próximos años, o incluso peor, porque se sospechaba que los mareógrafos podrían estar subestimando, pero en realidad están estimando bien.

El aumento del nivel del mar en Montevideo fue de 11 centímetros entre 1901 y 2003. Este aumento se aceleró en las últimas décadas, alcanzando una tasa de 2,5 milímetros, y se prevé un aumento del nivel del mar de 15 a 20 centímetros para el 2050, y de  40 a 60 para el 2100; esto pone en riesgo a humedales, playas, infraestructura, vivienda, turismo, en zonas bajas. La zona más vulnerable es la desembocadura del Santa Lucía que estará bajo agua más de 25 centímetros entre el 2060 y el 2070. La desembocadura del Santa Lucía tiene una mayor diversidad incluso que los humedales de Rocha. Pero en los humedales de Santa Lucía digo más de 25 centímetros porque lo que se estudió hace años atrás hablaba de 30 centímetros, los 5 centímetros ya corrieron, entonces yo le pongo 25.

La vulnerabilidad de impacto aumenta en momentos de fuerte descarga fluvial, por ejemplo con lluvias fuertes y debido a tormentas y vientos severos, por ejemplo en 1923, donde llegó a 4,30 metros el nivel en Montevideo o recientemente en febrero del 93 donde llegó a cinco metros, y tengo información de que en 2005, en enero del 2005 llegó a 3,30 metros y rompió el mareógrafo.

El 23 de agosto, hace un año, llegó a 2,98 metros, pero fue un efecto muy fuerte pero de menor tiempo. Para la elevación del nivel del mar por el viento es importante que haya una persistencia, o sea varios días, de un viento soplando en una misma dirección.

Bueno, esta es la tendencia a nivel del mar en Montevideo desde 1991 al 2003. Si uno mira los extremos notará una variación de más de 20 centímetros, pero ahí hay un factor que es único para la variación del Río de la Plata y es el factor de los caudales fluviales.

En las variaciones extremas tenemos, en una punta, el evento del Niño que se manifestó en caudales del río Uruguay, lo que hace que en la costa uruguaya haya un aumento del nivel del agua. Todavía falta terminar de modelarlo, porque en general los modelos han trabajado con río Uruguay más el Paraná, pero en la costa uruguaya afecta más la descarga del río Uruguay sobre nuestra costa, y esos 20 centímetros en un importante porcentaje se deben a los extremos de caudales; además hay una tendencia mundial irreversible al aumento así como tenemos otros factores locales como cambios en los patrones de vientos, etc. Bueno, ahora estoy empezando a explorar algo un poco más experimental, pero era un poco para moverles la curiosidad.

Existe una conexión entre el ambiente natural del Uruguay y la actividad económica. Por otra parte un uso inadecuado de los recursos naturales de base podría deteriorar o afectar la prometedora performance en el sector agropecuario.

El uso inadecuado de los recursos hídricos lleva a un fuerte estrés sobre  los mismos. Este es un estrés múltiple, no es el estrés climático, son los otros estrés.

El sistema de producción ganadera combinada con un uso extensivo de bajo beneficio representó hasta décadas recientes una baja amenaza a los recursos naturales. Sin embargo, la exposición a períodos prolongados de sequías, inundaciones y crisis económicas puede llevar a una sobrexplotación y consecuente degradación de los recursos naturales de base, aguas, suelos, pasturas.

El aumento de esta degradación ambiental y la preocupación del sector puede haber sido incrementado por las recientes sequías, 1995-1996, 1999-2000 y la actual de 2004-2006, las que han afectado severamente a Uruguay y parte de Sudamérica, Sólo en Argentina, para fines de año se preveían pérdidas de 900 millones de dólares en cultivos; son datos que me pasaron en marzo-abril, no sé si han sido actualizados.

Eran previsiones que se hacían en el Instituto Nacional Agropecuario de Argentina. Hay antecedentes de sequías que en el pasado afectaron a los recursos naturales, ¿no? Al stock ganadero y al PBI, tales como las sequías de los años 1915-1916, 1942-1943. La sequía del 42  fue la mayor de la historia, a partir de ahí empezaron los tajamares y hubo un cambio de estructura en el río Uruguay.

1964, bastante desconocida, pero muy intensa. 1988 y 1989, las cuales generaron inquietud y en las que se tomaron medidas autónomas y planificadas de actuación. Medidas autónomas son las que  toma la persona interesada, el productor, sin que nadie de afuera le diga. Las medidas planificadas requieren un cierto proyecto de unificación, no son tomadas sólo por una persona, las puede tomar una organización, quizás no el gobierno, pero sí, por ejemplo, la Federación Rural o un grupo de productores. Normalmente es bueno que los gobiernos participen en las medidas de planificación, ¿no?

Sin embargo, se plantea una duda sobre la capacidad de adaptación del sector agropecuario y de otros sectores para enfrentar un incremento de las presiones climáticas tales como aumentos de la temperatura extremos, sequías e inundaciones, y elementos meteorológicos severos, especialmente al combinarse con presiones económicas.

Abajo hay una lista de hidrografía, yo traje alguna cosa para mostrarles después, si quieren verlas, algunas son publicadas, otras son reportes y papers de discusión. Ahora quiero entrar a algo que es una exploración. Esto es una gráfica actualizada desde 1900 al 2005, acerca del producto bruto interno del Uruguay expresado como índice de volumen físico, no es en dólares. A mí me gustaría que vean lo siguiente. Dentro de esta tendencia creciente se ven claramente algunos períodos en los cuales hubo fuertes crisis económicas o factores externos que incidieron en la economía, como la Primera Guerra Mundial o la crisis de los años ’30. Bueno, en la época de la guerra acá hubo aumento de las exportaciones y manufactura porque aumentó la industria manufacturera. Luego la gran crisis del 82-83 por la famosa “tablita” y la crisis del 2002, con uno de los recesos más importantes que ustedes conocen.

Ahora veremos clima y PBI; las crisis del PBI se explican por ciclos económicos afectados por ciertos factores externos y grandes crisis. Un análisis primario de las áreas presentadas sugiere primero en el sector agro y cada vez más en energía se ven impactados por las sequías que mencionaba hoy o por las grandes inundaciones; por ejemplo en 1959, 1997 y principios del 98. Todos los eventos climáticos extremos ocurrieron, y esto es a veces mala suerte para el enfoque del climatólogo, todos los eventos climáticos extremos en el Uruguay ocurrieron en períodos de recesión o estancamiento, lo que dificulta una clara percepción de su impacto. Y eso puede ser algo negativo porque hasta ahora no hay mucho en Uruguay, revisando buena parte de la literatura sobre los ciclos económicos, dado que los economistas son más bien gráficos, el tipo de enfoque a veces se parece en las series temporales, pero no hay ni una palabra acerca del clima, ni siquiera cuando se trata del sector agropecuario; salvo en los trabajos más recientes, pero no hay mucho encare del tema.

Pero todas las grandes sequías e inundaciones coinciden exactamente con años dentro de períodos recesivos o de estancamiento, lo que los enmascara, de caída máxima del PBI o al menos de estancamiento.

Ejemplos notorios son los años 1915 y 1916, fue una época justamente de grandes cambios por la Primera Guerra Mundial; 1943, en el 44 se registró una baja marcada del volumen físico, pero en el segundo año la manufactura subió, esencialmente por el sector agro, y fue la sequía más grande de la historia. Hubo que adelantar la faena de más del 20% de las cabezas de ganado vacuno, algo que incluso superó lo de los años 89-90. O sea, hubo más de dos millones de cabezas que fueron aparentemente faenadas. También el año 95 en el que se estancó un período de crecimiento que se venía dando en ese momento, se estancó el crecimiento del volumen físico, pero siguió creciendo hasta el 98, ese año se estancó, fue el único en una serie de años.

En cambio la sequía de 1999-2000 se diluye dentro del último ciclo recesivo, y el actual de 2004-2006 no se expresa en la curva debido a la expansión económica.

A pesar de los impactos presentes y futuros sobre el agro y su ecosistema de soporte, y las potenciales pérdidas de ganancia; a veces son pérdidas de ganancia y no se ve tan claro en el análisis de una serie. El costo de la sequía 1999-2000 fue estimado en 191 millones de dólares, cerca del 1 o 1,2 del PBI, en dólares, claro, y si ese año no hubiese pasado esto el 99 no hubiese sido un año malo, recién hubiera empezado en el 2000 la bajada del PBI. Es el único en el cálculo que estamos haciendo a ojo que podría haber cambiado el factor agro porque prácticamente aportaba un porcentaje importante de la pérdida del PBI, en moneda nacional, y en dólares a partir del año 2000, compartir esta pérdida de 191 millones de dólares entre costos directos del sector agropecuario y costos indirectos del sector agroindustrial y comercio. Acá no se computan el costo del uso de las centrales termoeléctricas. Si usted toma el año 89 fue enorme el gasto que se produjo y hubo un aumento en las tarifas de UTE. Ahora, aparte de eso hay un factor climático, estamos emitiendo CO2 al utilizar las dos centrales térmicas.

Retomando una gráfica anterior, acá empezamos con un crecimiento fuerte, y por más que baje y vengan años malos y sequías, en la bonanza de exportar y en esto cada vez más está buena parte de este crecimiento. Con todo, en el año 95 hay una pequeña bajadita, en el 42-43, como les decía, en uno de estos años la manufactura subió, con lo cual sólo se perdió en el sector agropecuario. En la primera parte fue terrible lo que sucedió con la sequía, pero también hubo un cambio importante. Si. se fijan en el año 17, que está acá, inmediatamente después de la sequía el aumento fue importante en plena Guerra Mundial, el pico se produjo en el año 16 cuando se produjo la gran bajada, que fue cuando se pagó las consecuencias de esa enorme sequía, de lo cual lamentablemente se tomó muy poco antecedente porque la falta de diagnóstico en el país. A partir del 64 no aumentó ni bajó nunca, yo miré uno por uno los años y en ningún caso en las crisis climáticas hubo aumento real, salvo en los años de gran expansión.

Bueno, muchas gracias.

 

LUIS BENVENUTO

Muchas gracias. Damos nuevamente la palabra al ingeniero Santos.

 

LUIS SANTOS MICHETTI

Gracias. Habíamos hablado hoy, acompañando un poco los datos científicos con la realidad y las medidas que Uruguay, inserto en este panorama mundial y en esta situación de compromiso con los acuerdos internacionales, está llevando adelante.

Fundamentalmente, no queremos extendernos en esta parte, pero es bueno tratarla porque se trata de una pregunta que normalmente nos hacemos. O sea, frente a esta realidad, como bien han dicho los que me antecedieron, se supone que es poco lo que puede hacer Uruguay en lo que tiene que ver con el aporte al fenómeno global. Lo que sí puede es utilizar de alguna forma todas estas herramientas que fueron negociadas en las convenciones y el protocolo. Porque el Protocolo de Kioto y demás fueron negociados no solamente para el cumplimiento de los compromisos internacionales en la mitigación del cambio climático, sino para acompañar el desarrollo de los países, para que el desarrollo de los países más vulnerables se dé de una forma tal que sean acompañados con este tipo de medidas y haya una sinergia entre ambos.

Por esa razón, entonces, no solamente enfocamos las actividades a nivel nacional y en particular de nuestro ministerio, que por supuesto no se trata del ministerio individualmente sino que cumple la función de articulador con los otros ministerios sectoriales, con los ministerios que fundamentalmente llevan a cabo las actividades concretas, pero que es una actividad importante porque de alguna forma sin esta articulación es muy difícil que las distintas medidas, más allá de que puedan estar o no en la agenda de cada uno de los ministerios sectoriales, se puedan llevar a cabo de una manera coordinada.

Por esa razón dividimos las actividades nacionales en esa dirección en dos tipos: las estrictamente necesarias para cumplir con los acuerdos internacionales, y aquellas que aportan al país y lo apoyan en su proceso de desarrollo.

Un poco la historia de lo que el país ha realizado, simplemente para señalar que ha cumplido con esos compromisos y se ha destacado de alguna forma por el cumplimiento en tiempo y forma con las distintas comunicaciones internacionales, que son los compromisos más generales. También cuando se presentan los inventarios, o sea cómo el país está aportando en los distintos sectores de las comisiones de los gases invernadero así como en las medidas que se están adoptando al respecto, que es el punto que vamos a abordar a continuación.

Respecto a los inventarios, Gustavo mostraba el panorama global del país y también él lo señalaba, Uruguay no tiene en el sector energético, de una forma un poco atípica,  el principal sector emisor de gas del efecto invernadero por quema de combustibles fósiles, y éste hasta tiene un valor negativo. ¿A qué se debe esto? Bueno, a que estas son emisiones netas, donde se computan las emisiones y también las absorciones por las actividades fundamentalmente del suelo, pero sobre todo por la forestación.

El crecimiento de las actividades de forestación en el país sin lugar a dudas ha tenido un efecto muy positivo sobre el inventario de gas en efecto invernadero.

Fundamentalmente en las actividades vinculadas con la pecuaria, con el ganado, aparecería como una cosa muy natural que la ganadería extensiva no tendría un efecto sobre el medio ambiente, algo siempre hay, pero esas emisiones son también mitigables y significan ningún impedimento para el desarrollo, como lo vamos a ver en las medidas que identificamos para cada uno de esos sectores. Y bueno, unas fórmulas químicas al costado, como el N2O, óxido nitroso proveniente de actividades relacionadas con el suelo. Pero si vemos los números redondos, los números más globales, no es el sector de la energía el más importante en cuanto al nivel de emisiones, en el que como decíamos la forestación tiene mucho que ver.

Acá podemos apreciar cómo han evolucionado las emisiones en la década pasada. Tenemos, de izquierda a derecha, las emisiones del 90 al 94, 98 y 2000. Vemos claramente en primer lugar las emisiones totales; allí hay una reducción del orden del 30% aproximadamente de las emisiones y evidentemente tratándose de un país en desarrollo, que no cuenta con los recursos para poder llevar adelante todas las medidas de mitigación, le estamos dando en cierta forma una lección a los países desarrollados en cuanto a lo que habría que cumplir con respecto a su reducción de emisiones dentro del Protocolo de Kioto. Nosotros hicimos esto en base a medidas voluntarias que en todos los casos acompañaron al desarrollo, y esta es también la tendencia futura.

Pero como decíamos al principio, es un aspecto que tenemos que tomar como un crédito a favor en lo que tiene que ver con las futuras actividades y la futura canalización de recursos para cada uno de los sectores que están impactados por el cambio climático.

Aquí vamos a disentir un poco con lo que decía Gustavo, que no planificamos. Yo creo que en el tema del cambio climático llevamos adelante un programa donde el Ministerio, en ese carácter de articulador en esta materia, convocó a los distintos sectores de la sociedad, o sea al sector productivo, a las ONG y a los ministerios involucrados, y fuimos abordando sector por sector, y en cada uno ellos tomamos como base los escenarios y los posibles impactos que nos proveyeron los científicos. Fuimos identificando las medidas de mitigación −o sea recordamos las medidas que evitan aumentar las emisiones de los gases de efecto invernadero− y las medidas de adaptación, teniendo en cuenta que el fenómeno ya existe y se va a seguir proyectando, aquellas medidas que debemos tomar para convivir con el tema del cambio climático futuro, y eso en cada uno de esos sectores, trabajando en mesas sectoriales.

Estas medidas no fueron solamente a un libro o a un diagnóstico que luego quedó en una biblioteca, sino que por el contrario, como lo vamos a ver ahora repasando cada una de ellas, muchas de ellas ya se están ejecutando y otras están proyectadas en actividades futuras. No todas las ejecuta el Ministerio de Medio Ambiente, en muchos de los casos el Ministerio de Medio Ambiente empuja, abre caminos, gestiona recursos internacionales, apoya en materia de estudio para que otros ministerios tomen las medidas adecuadas, integra mesas de intercambio de información con otros ministerios. De esa forma el programa no es un programa del Ministerio, es un programa del país, por supuesto que actualizable, pero que muestra una suerte de planificación en cada uno de los sectores, moviéndonos con la realidad de que el fenómeno existe y que con él debemos convivir en las futuras décadas.

En base a eso, entonces, clasificamos las medidas en medidas de mitigación, así por ejemplo en el sector agricultura, decíamos que la emisión de metano, que proviene de la fermentación entérica del ganado, puede atenuarse mejorando la dieta animal sin afectar la productividad de este sector. Para ello hemos colaborado con el Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias, que ha hecho un trabajo, con asistencia de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, de estudio con distintas pasturas en predios pilotos a fin de investigar como éstas determinarían la emisión de metano. Eso ahora se debe llevar a la escala de la producción, pero esos primeros datos, que a nivel de la región por lo general no se tienen demasiado, son datos que el INIA nos ha aportado y que por cierto van a estar en estudio.

Yo creo que es muy claro en el tema de la forestación. Ur